¿Se puede usar IA para redactar la memoria técnica de una licitación?

Memoria técnica con IA: robot que sale de la pieza que falta de un puzle

Hay cláusulas que retratan una época mejor que un tratado de sociología. Esta es una de ellas: una licitación del Ministerio de Cultura para su servicio de Oficina de Ciberseguridad establece que se podrá comprobar con herramientas automáticas si la oferta técnica se ha escrito con inteligencia artificial generativa. Si algún apartado supera un 85% de probabilidad, la oferta pierde 10 puntos.

Diez puntos no son poca cosa. La oferta técnica se valora sobre un máximo de 45, y hay que alcanzar 22,5 para seguir en el procedimiento. Dicho de otro modo, una máquina puede decidir que otra máquina escribió tu memoria técnica, y esa sospecha puede dejarte fuera de un concurso.

Pensemos en la jefa de proyecto que lleva tres noches preparando esa oferta. Ha usado la IA para resumir un pliego de doscientas páginas, para ordenar el cronograma y para pulir un par de apartados que sonaban a acta notarial. ¿Ha hecho trampa? ¿Ha ganado tiempo? ¿Se ha puesto en riesgo sin saberlo? Las tres cosas a la vez, quizá. Y ninguna ley se lo ha explicado con claridad.

¿Es legal usar IA para preparar una oferta pública?

Sí. No existe una prohibición general de usar inteligencia artificial para preparar una oferta en una licitación pública. Las reglas las fija cada pliego, y es ahí donde hay que mirar antes de empezar a redactar.

Lo que no cambia, con IA o sin ella, es la responsabilidad: la oferta compromete a la empresa que la presenta. Si la memoria técnica promete una metodología, un equipo o unos plazos, la empresa tendrá que cumplirlos, los haya escrito una persona o un algoritmo. La IA puede redactar, pero no firma.

¿Pueden penalizarte por usar IA en una licitación?

Sí, si el pliego lo establece. El caso del Ministerio de Cultura demuestra que una administración puede incluir el uso de IA generativa como criterio que resta puntos. No es una sanción por incumplir el contrato, sino una regla de valoración que descuenta puntuación directamente de la oferta técnica.

La cláusula ha generado debate. Los análisis especializados señalan que plantea dudas técnicas y jurídicas y que no penaliza un hecho acreditado, sino una probabilidad estimada por una herramienta. Y la fiabilidad de esas herramientas es, como mínimo, discutible: la propia OpenAI retiró en 2023 su detector de textos generados por IA por su baja precisión.

La consecuencia práctica es incómoda. Una memoria escrita íntegramente por una persona podría ser penalizada si «suena» a IA, y una generada por IA y bien revisada podría pasar el filtro. Pero el riesgo existe, y ignorarlo no lo hace desaparecer.

¿Qué puede pedirte la administración sobre el uso de IA?

Además de penalizarlo, la administración puede pedirte transparencia. En 2024, el Ministerio de Cultura publicó una guía de buenas prácticas sobre IA. En ella recomienda incluir, en los contratos de servicios y actividades creativas donde pueda usarse esta tecnología, una cláusula que obligue al proveedor a informar de su uso, del nivel de intervención y del papel de revisión de las personas que desarrollan el proyecto.

Esa guía se limita al ámbito creativo y cultural, pero señala una dirección. Para una ingeniería o una consultora, la pregunta ya no es solo «¿puedo usar IA?», sino «¿sabría explicar cómo la he usado y quién ha revisado el resultado?». Si la respuesta es un silencio incómodo, conviene empezar a prepararla.

¿Dónde usa IA una ingeniería o consultora al licitar?

La IA ya está presente en casi todas las fases de una licitación, muchas veces sin que nadie lo haya decidido formalmente. Estos son los usos más habituales.

Análisis de pliegos

Resumir los pliegos de cláusulas administrativas y de prescripciones técnicas, extraer requisitos de solvencia, plazos y criterios de valoración. Es un uso muy extendido y de bajo riesgo, siempre que alguien verifique que el resumen no se ha dejado nada importante por el camino.

Redacción de la memoria técnica

Generar borradores de metodología, planes de calidad, cronogramas o descripciones del equipo. Es el uso más tentador y el más delicado, porque es donde se juegan los puntos de juicio de valor y donde un texto genérico se nota enseguida.

Software de cálculo y diseño con IA integrada

Herramientas de ingeniería, gestión de proyectos u ofimática que incorporan funciones de IA en sus actualizaciones. Cuentan igual como uso de IA, aunque nadie en la empresa las haya elegido por eso.

¿Qué riesgos tiene la IA en una oferta pública?

El riesgo principal no es usar IA, sino usarla sin criterio. Estos son los cuatro más frecuentes:

1. Confidencialidad

Los pliegos son públicos, pero la oferta no. Precios, soluciones técnicas propias, datos de clientes anteriores o los currículos del equipo adscrito (que contienen datos personales) no deberían acabar en herramientas cuyas condiciones de uso nadie ha revisado.

2. Errores con apariencia de rigor

La IA puede inventar una norma técnica, citar una versión derogada o dar una cifra que no existe. En una memoria técnica, un error así no solo resta puntos: compromete la credibilidad de toda la oferta.

3. Textos genéricos

Una memoria que podría servir para cualquier contrato puntúa poco en los criterios de juicio de valor. La IA tiende a lo correcto y previsible, justo lo contrario de lo que distingue a una buena oferta.

4. Una IA que te da la razón

Si preguntas a la IA si tu memoria es sólida, lo más probable es que te diga que sí. Los estudios demuestran que los asistentes de IA tienden a validar lo que piensa el usuario. Lo explicamos en ¿Por qué la IA te da la razón aunque te equivoques?

La IA puede ser una ayuda excelente para licitar. Pero solo quien conoce el contrato, el cliente y la técnica es capaz de detectar cuándo el texto dice algo que no es verdad, o algo que no dice nada.

¿Obliga el Reglamento Europeo de IA a formar al equipo que prepara las ofertas?

Sí. El artículo 4 del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial obliga a toda organización que use sistemas de IA a adoptar medidas para que su personal tenga un nivel suficiente de alfabetización en IA, es decir, que conozca sus capacidades, sus límites y sus riesgos. Esta obligación se aplica desde el 2 de febrero de 2025 y no depende del tamaño de la empresa.

Una ingeniería o una consultora cuyo equipo usa IA para preparar ofertas está incluida. Tras la reforma del Ómnibus digital, en vigor desde julio de 2026, la obligación consiste en adoptar medidas y poder demostrarlas, sin exigir un nivel concreto a cada persona. En nuestra página sobre formación obligatoria en IA explicamos el calendario y qué supervisa la AESIA.

¿Qué formación necesita cada perfil?

La formación debe ser proporcional a lo que cada persona hace con la IA. No necesita lo mismo quien decide qué herramientas se usan que quien redacta la memoria técnica.

PerfilQué hace con la IAQué necesita saber
DirecciónDecide qué herramientas se usan y firma las ofertasObligaciones del Reglamento Europeo, riesgos contractuales y pautas internas de uso
Jefatura de proyecto o responsable de ofertasCoordina y revisa la memoria técnicaCómo verificar lo que genera la IA, detectar textos genéricos y documentar su uso
Personal técnico redactorResume pliegos, redacta borradores y usa software con IAQué datos no introducir nunca, cómo contrastar normas y cifras, y cómo preguntar sin condicionar la respuesta

En Fundación Human Talent diseñamos la formación a partir de este mapa: primero identificamos quién usa IA y para qué, y después formamos a cada perfil en lo que realmente necesita.

La jefa de proyecto de nuestra historia no necesitaba dejar de usar la IA. Necesitaba saber qué podía pegar en ella, qué debía comprobar después y qué decía el pliego antes de empezar. Con eso, la IA le habría ahorrado noches sin costarle puntos.

En resumen

  • Usar IA para preparar una oferta pública es legal, pero cada pliego puede fijar sus propias reglas.
  • Una licitación del Ministerio de Cultura resta 10 puntos si una herramienta estima más de un 85% de probabilidad de que la oferta técnica se haya redactado con IA generativa.
  • La administración puede exigir que se declare el uso de IA y el papel de revisión humana, como recomienda la guía del Ministerio de Cultura para servicios creativos.
  • Los principales riesgos son la confidencialidad, los errores técnicos, los textos genéricos y una IA que valida lo que el usuario ya piensa.
  • El artículo 4 del Reglamento Europeo de IA obliga a las empresas que usan IA a formar a su personal, incluido el equipo que prepara las ofertas.

 

En la Fundación Human Talent formamos a los equipos que preparan ofertas públicas para usar la IA con criterio, proteger la información y cumplir con la alfabetización que exige el Reglamento Europeo. Consulta nuestra formación obligatoria en IA para organizaciones.

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